La adolescencia es una época de crecimiento y cambio pero también se sabe que es un momento en que se producen los primeros síntomas de ciertas condiciones de salud mental, tales como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. El vínculo preciso entre la salud mental y la adolescencia estaba claro, pero un nuevo estudio sobre los cambios cerebrales que ocurren en el adolescente ayuda a explicar por qué la adolescencia tardía es un período de tiempo tan crítico para la salud mental. Imágenes realizadas por resonancia magnética de cerebros de adolescentes revelan que las regiones del cerebro que tienen el vínculo más fuerte con la esquizofrenia se desarrollan más rápidamente en esta etapa. Estas regiones son centros críticos que controlan la forma que diferentes regiones del cerebro se comunican, por lo que cuando algo va mal, puede tener consecuencias de amplio alcance.

El estudio, publicado ahora en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences,  encontró que la región externa del cerebro, conocida como la corteza, se reduce en tamaño y se vuelve más delgada durante la adolescencia tardía. Este proceso provoca un aumento en los niveles de la mielina, que aísla las fibras nerviosas y les permite comunicarse con eficacia. Este aumento en la mielina se produce en áreas del cerebro que actúan como importantes conexiones entre las diferentes regiones de la red cerebral. «La adolescencia puede ser un período de transición difícil y es cuando vemos típicamente los primeros signos de trastornos de salud mental como la esquizofrenia y la depresión», explicó Ed Bullmore, profesor de psiquiatría en Cambridge.

El estudio es una de las investigaciones más detalladas en el cerebro de los adolescentes hasta la fecha, e implicó el uso de imágenes por resonancia magnética (MRI) para estudiar la estructura del cerebro de casi 300 individuos de 14 a 24 años con el fin de comparar la estructura del cerebro de los adolescentes de diferentes edades. Las imágenes por resonancia magnética fueron comparados con el Allen Atlas Cerebral, una herramienta que mapea las regiones del cerebro mediante la expresión de los genes. «A medida que estas regiones son centros importantes que controlan cómo las regiones de nuestro cerebro se comunican entre sí, no debería ser demasiado sorprendente que cuando algo va mal allí, afecte al funcionamiento natural del cerebro», explicó Bullmore.

El equipo espera que este hallazgo ayude a nuevas investigaciones sobre la salud mental y el cerebro joven, y eventualmente incluso conducir a un mejor diagnóstico y tratamiento de problemas de salud mental.