Más de dos mil psiquiatras, médicos forenses, psicólogos clínicos o profesionales de la enfermería psiquiátrica se dan cita en Santiago en el XVIII Congreso Nacional de Psiquiatría. Y lo hacen para dar a conocer los avances y nuevos tratamientos de unas enfermedades que afectarán a una de cada cuatro personas (el 25 %) a lo largo de su vida. Francisco Vidal Pardo, presidente del comité organizador, destacaba tres retos de la psiquiatría actual: lograr tratamientos cada vez más personalizados con el enfermo; aplicar la investigación; y desestigmatizar al paciente. Precisamente en este sentido pidió la colaboración a los medios para «suprimir la asociación de cualquier acto violento que no entendamos con la enfermedad mental».

En el mismo sentido el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, subrayó que luchar contra la «estigmatización del enfermo» mental constituye un reto social «fundamental» sobre el que es necesario trabajar más para favorecer la implicación de la sociedad. Alonso hizo esta observación en la ceremonia de inauguración del Congreso acompañado del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. El ministro destacó en su intervención que el estigma que pesa sobre las personas con enfermedades mentales «hace que la sociedad no se implique y rechace, y al final dificulta mucho las posibilidades de inclusión e integración» de esos pacientes. También indicó que el Ministerio ha elaborado una estrategia sobre salud mental que pretende «buscar la cohesión y la garantía de igualdad de derechos» con el objetivo de que todos los ciudadanos de España «puedan tener acceso a una misma calidad de tratamientos, vivan donde vivan».

Miquel Roca, presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, defendió que esta especialidad médica sea considerada al mismo nivel que otras, ya que tradicionalmente ha sido calificada como de segunda, y de hecho esta fundación llevará a cabo una campaña entre todos los profesionales sanitarios bajo el lema Psiquiatría, sí. En ese sentido, indicó la intención de «redactar una manifiesto de mínimos para la equiparación de la psiquiatría» con otras especialidades médicas, y apuntó que su voluntad es presentarla a «todos los partidos políticos que concurran a las próximas elecciones generales par que acepten esos mínimos». «El nivel de investigación y el esfuerzo asistencial que se lleva a cabo es importantísimo y no se corresponde con la imagen social que tiene la psiquiatría en los pacientes con enfermedades mentales»

Finalmente, el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Julio Bobes, lamentó que todavía se trate de una especialidad infradotada en recursos, y demandó que todos los enfermos puedan acceder a los nuevos tratamientos psiquiátricos. En concreto uno de los ejempos afecta a los pacientes alcohólicos, a los que se les limita el acceso a los nuevos fármacos en los centros de salud, «que es en donde son tratados la mayoría». Bobes insistió en no bajar la guardia respecto a la adicción a las drogas y al alcohol. España se mantiene a la cabeza en el consumo de alcohol a nivel europeo junto a Francia y Portugal, y en el caso de la cocaína, con Reino Unido y Holanda. La sociedad española de psiquiatría tiene como objetivo reducir las tasas de consumo en un 10 % «ya que hay que recordar que el alcohol está relacionado con 64 enfermedades diferentes», aseguró Bobes.

Los profesionales de la psiquiatría tienen previsto abordar toda una serie de nuevos diagnósticos y tratamientos, en especial sobre prometedores perspectivas de fármacos más personalizados basados en el desarrollo de la biogenética.