Según el Departamento de Salud, los niños atendidos en centros de salud mental infanto-juveniles (CSMIJ) en Cataluña aumentaron un 27,6% entre 2009 y 2014. Aunque las dolencias más comunes siguen siendo los trastornos de ansiedad, depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), las enfermedades mentales graves repuntan con fuerza. Los CSMIJ han atendido en 2014 a 7.328 menores por trastornos mentales graves, lo que supone un 15% más que el año anterior y un 53% más que en 2009. Los expertos atribuyen las causas de este aumento a los avances en el diagnóstico precoz, aunque admiten que la crisis también ha influido en el desarrollo de trastornos mentales latentes.

Los expertos señalan que dos terceras partes de los chavales atendidos son adolescentes. “Se ve un incremento de pacientes de edad adolescente, pero esto es porque las enfermedades mentales se desarrollan más en esta edad. Los trastornos que debutan en niños más pequeños son los del espectro autista”, explica la doctora Montse Pàmias, presidenta de la Sociedad Catalana de Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña. Pese al aumento de casos con trastornos mentales graves (como la esquizofrenia o el autismo), Pàmias aclara que estos diagnósticos sólo corresponden al 10% de los pacientes visitados. El TDAH sigue siendo el trastorno más común, que afecta al 22,7% de los pacientes atendidos.

Los expertos apuntan diversos factores para justificar esta tendencia al alza. “Se ha reducido el estigma un poco y es más fácil acceder al sistema y pedir ayuda. La gente identifica mejor los síntomas y consulta más”, apunta Pàmias. La detección precoz avanza a buen ritmo y motiva más visitas derivadas del propio pediatra pero la especialista también reconoce que el contexto de crisis económica puede haber favorecido el desarrollo de un trastorno mental latente. “Es evidente que cualquier situación de crisis económica, familiar o personal puede ser un desencadenante que incremente la incidencia. Por ejemplo, en un entorno donde los padres se encuentra de repente en una situación desfavorecida, se altera la situación de la casa y el niño no es ajeno a ello”, subraya.

Por su parte, la directora del Plan de Salud Mental del Departamento de Salud, Cristina Molina, admite que la Administración está “muy pendiente” de este incremento, que achaca, en buena medida, a la mejora de la detección precoz. “Tenemos programas específicos como el plan para detectar trastornos mentales graves en los CSMIJ o el de detección de psicosis incipientes, entre otros. Y además contamos con programas de apoyo en atención primaria para favorecer el diagnóstico precoz y también trabajamos en las escuelas para encontrar señales de alarma”, relata.