El LSD, las setas alucinógenas y la mescalina han sido prohibidas en numerosos países desde la década de 1970 pero la medicina psicodélica está reapareciendo en determinadas terapias para la depresión, la adicción a la nicotina y la ansiedad. Estos medicamentos psicotomiméticos tienen además otro uso científico ya que pueden ser herramientas útiles para el estudio de la esquizofrenia. Mediante la creación de un breve episodio de psicosis en un cerebro sano los científicos tratan la forma de buscar nuevas formas de estudiar, y tal vez tratar esta grave enfermedad mental.

“Creemos que la esquizofrenia puede tener diferentes causas,” dice Franz Vollenweider, psiquiatra y neurólogo de la Universidad de Zurich. “El nuevo enfoque es tratar de entender los síntomas específicos: escuchar voces, problemas cognitivos, o la apatía y la desconexión social. Si podemos identificar las bases neurales de estos síntomas concretos, podremos adaptar mejor la farmacología en estos pacientes». Vollenweider y sus colegas han encontrado que un medicamento existente para la ansiedad bloquea los efectos específicos de la psilocibina, el ingrediente psicoactivo de las setas alucinógenas. Cuando a personas sanas se les administró de forma controlada esta droga, no informaron de alucinaciones visuales y otros efectos comunes tras que tomaran este medicamento, según un estudio publicado en la revista European Neuropsychopharmacology.

La esquizofrenia necesita nuevos tratamientos ya que el 75% de los pacientes afectados tienen problemas cognitivos y los fármacos más comúnmente utilizados no tratan tan eficazmente los síntomas negativos como la apatía, el aislamiento social, el pensamiento negativo, y los deterioros cognitivos.

Las drogas psicodélicas, como el LSD, los hongos de psilocibina y la mescalina actúan sobre la serotonina, un neurotransmisor del estado de ánimo. Las imágenes cerebrales de cerebros de pacientes con esquizofrenia han puesto de manifiesto que determinadas redes implicadas en la introspección de estos pacientes fallan igual lo hacen los cerebros sanos bajos los efectos de la psicodelia. Mediante la búsqueda de fármacos que bloquean este efecto, los científicos esperan entender mejor las bases biológicas de la psicosis y así ayudar a prevenirla.

El objetivo del estudio era evitar la hiperactivación de la serotonina y por tanto evitar las alucinaciones resultantes causadas por hongos alucinógenos. Los investigadores reclutaron a 36 personas que participaron en cuatro sesiones separadas por al menos dos semanas entre una y otra. Se dividieron las personas en dos grupos, cada uno de los cuales probaron un fármaco elegido con el objetivo de ser estudiado como antipsicodélico diferente: la buspirona, un medicamento prescrito para la ansiedad, y la ergotamina, que se utiliza para tratar las migrañas. En las diferentes sesiones los participantes en el estudio tomaron estos medicamentos seguido de la psilocibina para provocarles reacciones alucinógenas o bien placebo seguido de esta misma sustancia. Tres horas después de tomar los medicamentos, los sujetos informaron de sus experiencias psicodélicas en un cuestionario estandarizado que mide las dimensiones de los estados alucinatorios, incluyendo la euforia, las alucinaciones visuales y los delirios.

Los investigadores encontraron que la buspirona impedía algunos efectos psicóticos de la psilocibina. La buspirona contuvo las alucinaciones visuales, la inundación de recuerdos y el pensamiento imaginativo que comúnmente provoca la psilocibina, pero sin embargo no tuvo ningún impacto en otros síntomas de la psicodelia como el sentido ansioso de disolución del ego o el temor a volverse loco que algunas personas experimentan, ni tampoco impidió que se disminuyera el estado de alerta durante el viaje que experimentaron. Lo relevante es que los efectos psicóticos bloqueados por la buspirona también son comunes en la esquizofrenia temprana y el Parkinson aunque se necesitarán más estudios para comprobar si son eficaces en estas enfermedades. En el futuro se pretende que estos medicamentos se utilicen no tanto para tratar la enfermedad de la esquizofrenia como tal si no para aliviar esos síntomas específicos que tiene el paciente y así mejorar su funcionalidad.